Fotógrafo de bodas en Sevilla
Desde la calle Alfonso XII a toda la provincia. Tres coberturas y dos álbumes. Calcula tu presupuesto en cinco preguntas.
Cuánto cuesta un reportaje de boda
Cinco preguntas y tienes una horquilla orientativa, sin dejar ningún dato. El presupuesto exacto se cierra tras hablar contigo, sin sorpresas.
Solo la ceremonia. Para quien quiere el momento y poco más, con la calidad de siempre.
Ver mi precioPrevios, ceremonia, exteriores y cóctel. La cobertura que pide una boda en hacienda.
Ver mi precioEl día completo, de los preparativos al baile. Sin mirar el reloj.
Ver mi precioAsí funciona, paso a paso
- 1Me escribes o me llamasFecha y sitio. Te confirmo disponibilidad en el día.
- 2Nos vemos en el estudioEn Alfonso XII, sin prisa. Elegimos cobertura y álbum.
- 3Reservas la fechaLa señal se acuerda por teléfono, según la cobertura. El resto, después de la boda.
- 4El día de la bodaObservo, me anticipo y no estorbo. Nada de posados forzados.
- 5Selección y retoqueTodo se termina en el estudio, foto a foto.
- 6EntregaGalería y álbum. El plazo depende de la época del año: llama y te lo digo en el momento. Copias en Alfonso XII.
Bodas recientes
Ver la preboda en Vespa por SevillaCómo es un día de boda conmigo
Una boda no es un reportaje continuo: son cuatro tramos muy distintos, con luz distinta y con gente en estados de ánimo distintos. Trabajarlos igual es el error más común.
Los previos. Llego a casa cuando todavía no hay prisa y sí hay nervios. Aquí no dirijo casi nada: fotografío el vestido colgado, las manos de la madre abrochando, al padre que no sabe dónde ponerse. Es el tramo del que después se cuelgan más fotos en casa, porque es el único en el que nadie está posando.
La ceremonia. Es el único momento del día que no admite una segunda toma. Antes de empezar hablo con el párroco, con el diácono o con quien oficie, y pregunto tres cosas: dónde puedo colocarme, si puedo usar flash y si tengo que quedarme fuera del presbiterio. Es su casa, no la mía, y esa conversación de dos minutos evita el noventa por ciento de los problemas.
Los exteriores. La sesión de pareja. No necesita una hora concreta del reloj, necesita buena luz: en junio a las ocho de la tarde todavía hay sol duro y en octubre a esa hora ya estás en la hora buena. Si conozco la finca, sé de antemano dónde da y a qué hora.
La celebración. Los grupos los hago pronto, mientras la gente está entera y nadie se ha ido a la barra. Luego el cóctel, los discursos y el baile, ya sin dirigir a nadie.
Dónde trabajo
Tengo el estudio en la calle Alfonso XII, 57, a pie de calle en el centro de Sevilla, y me muevo por toda la provincia: las haciendas del Aljarafe, Carmona, Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra, Utrera y los pueblos de la Vega.
Conocer el sitio de antes cambia el reportaje. En una hacienda que ya he trabajado sé dónde da la luz a las siete, en qué salón se hace el cóctel si llueve, por dónde se entra con el coche y en qué rincón no hay nadie cuando todos están en la barra. Cuando no la conozco, voy antes.
Sobre las ceremonias: en Sevilla capital se celebraron 2.721 bodas en 2024 y solo 864 fueron religiosas, según el Instituto Nacional de Estadística. Es decir, dos de cada tres parejas se casan por lo civil, y eso cambia el día entero: la finca deja de ser el segundo acto y pasa a ser el escenario de todo. Lo digo porque conviene tenerlo en cuenta al elegir sitio y al calcular horas.